Juan Bautista Fernández, socio de AlVelAl, llegó al campo desde la Arquitectura y, hace 15 años, comenzó una nueva vida en la finca familiar de Huélago, Granada.
Lo que empezó con cereales, almendros y olivos se ha convertido hoy en cientos de hectáreas cultivadas.
Desde aquel primer día, Juan observa antes de actuar. Mira el suelo, la humedad, la vida que habita bajo sus pies. Experimenta, se equivoca, vuelve a empezar. Y poco a poco ha aprendido a entender aquello que la tierra le cuenta.
De manera autodidacta, ha profundizado en la microbiología del suelo y desarrolla sus propios abonos naturales y compost para devolverle vida y fertilidad al territorio. Un ejemplo son los nidos de hormigas, de donde extrae ideas y material para enriquecer los suelos.
Su finca es, en cierto modo, un I+D. Pero el suyo significa Inspiración y Desarrollo. Un lugar donde cada cosecha es una pregunta y cada resultado, una nueva enseñanza. El medio es la agricultura ecológica regenerativa.
Combina la agricultura tradicional con nuevas tecnologías, como drones para sembrar y aplicar abonos de forma más eficiente. Las herramientas cambian. Lo esencial permanece.

